Novena al Venerable Servidor del Señor, Juan Pablo II
El Venerable Servidor del Señor, Juan Pablo II (Karol Jozef Wojtyla) nació el 18 de mayo 1920 en Polonia. En su niñez perdió a su madre y hermano. En el año 1941 murió su padre. Fue criado en la fe en Dios y se destacó académicamente. En 1938 comenzó los estudios en la sección de Filosofía de la Universidad Jagiello en Cracovia. Durante la Segunda Guerra Mundial, el joven Wojtyla trabajó en las canteras y en una fábrica de productos químicos.
En el año 1942, inició los estudios en un seminario clandestino. Después de la guerra continuó sus estudios teológicos y fue ordenado como sacerdote el 1 de noviembre de 1946. A continuación fue mandado a Roma para hacer su doctorado. Volvió a Polonia en 1948. Asumió las funciones de sacerdote, de un líder espiritual de los estudiantes, y como académico en el seminario y en la Universidad Católica de Lublin.
En 1958, el Papa Pío XII lo nombró obispo, y el Papa Pablo VI como arzobispo (1964), y luego como cardenal (1967). Asistió activamente en las deliberaciones del II Concejo del Vaticano en el cual fue reconocido por todos los obispos del mundo. El 16 de octubre 1978 Karol Wojtyla fue nombrado como el sucesor # 263 de San Pedro. Asumió el nombre de Juan Pablo II y comenzó el pontificado que duró 27 años─uno de los más largos en la historia de la Iglesia.
Juan Pablo II tomó cargo de la sede de San Pedro cuando el mundo se hallaba dividido en dos sectores opuestos uno al otro. La humanidad en ese entonces vivía bajo la amenaza de la bomba atómica. El nuevo papa comenzó el difícil proceso de reconciliación entre naciones y proclamó el evangelio de la caridad y del amor. Conquistó a los corazones de millones de personas, dándoles esperanza a los perseguidos. Sin embargo, él mismo cayó victima de un atentado a su vida el 13 de mayo 1981.
Juan Pablo II nominó a 1338 beatificados y a 482 santos. Fue un gigante incansable del trabajo. Realizó 104 peregrinaciones apostólicas visitando a más de 130 países. Escribió 14 encíclicas e inició a la Iglesia en el tercer mileno. El 2 de abril 2005, pasó a la Casa del Señor. Tenía 84 años.
Juan Pablo II experimentó la vida bajo dos sistemas totalitarios: el nazismo y el comunismo, y estuvo al pie de la humanidad cuando esos dos sistemas se derrumbaron. Participó en las deliberaciones del Concejo Papal, como también encabezó a la Iglesia durante su nueva evangelización. El Venerable Servidor del Señor, Juan Pablo II, acompañó también al hombre moderno en su camino hacia el conocimiento y el amor a Dios.
Novena al Venerable Servidor del Señor, Juan Pablo II
Día 1─Amor
Ten valor de vivir para amar . . . El valor del hombre no es debido a sus posesiones, pero a quien él es. No por lo que tiene, sino por lo que comparte.
Oremos: Dios, nuestro Padre, para dirigirnos a Tí, debemos de hallar Tu Misericordia, ese amor paciente y gentil que en Tí no tiene límites. Es infinita Tu capacidad de perdonar a nuestros pecados, como también es indescriptible el sacrificio de Tu Hijo. Te pedimos con confianza para que corones con la gloria de los santos al incansable testigo y apóstol de Tu Misericordia, el Servidor del Señor, Juan Pablo II. Permite que todos gocemos de su intervención en el cielo, y por él danos la gracia . . . Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.
Padre Nuestro . . . , Ave María. . . , Gloria al Padre . . .
La Letanía. . .
Día 2─Verdad
Nunca debemos de imponer nuestra “verdad” a otras personas. La verdad vence por su propia fuerza. El forzar nuestro punto de vista a otros, lleva a la agravación de las relaciones entre seres humanos, a la discordia y la tensión. Por eso la condición esencial para que haya paz en la tierra es el respeto a la libertad del pensamiento del prójimo, aun si él piensa de una manera contraria a nosotros.
Oremos: Dios, nuestro Padre, frente a la Iglesia del tercer milenio se abre un extenso océano de creencias del mundo contemporáneo. Los que creen en Tí, ponen su esperanza en Cristo, Lo desean imitar y sentir el milagro de una abundante cosecha de amor. Ayuda, Padre, a todos los cristianos de nuestra generación a profundizar la verdad, la bondad, y la belleza. Haz al Servidor del Señor, el Papa Juan Pablo II, el santo patrón de la nueva evangelización, y por intermedio de su intervención otórganos la gracia . . . Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.
Padre Nuestro . . ., Ave María. . ., Gloria al Padre . . .
La Letanía. . .
Día 3─Hombre
Sean Uds. en este mundo los mensajeros de la fe y de la esperanza cristiana viviendo con amor cotidianamente. Sean testigos creyentes de Cristo Resucitado, y no retrocedan frente a los obstáculos que aparezcan en los caminos de vuestras vidas. Cuento con Uds. Cuento con vuestro entusiasmo juvenil y vuestra entrega a Cristo.
Oremos: Dios, nuestro Padre, Tú eres el amor y has sido el primero en amarnos. Fue por nuestra redención que Tu Hijo se hizo hombre, y al revelar a Sus hermanos y hermanas la verdad acerca del amor, les permitió comprender a sí mismos. Les hizo presente el motivo de su existencia. Te pedimos para que el incansable defensor del honor humano y pastor, Juan Pablo II, sea el ejemplo de la santidad. A través de su intervención otórganos la gracia . . . Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.
Padre Nuestro . . ., Ave María. . ., Gloria al Padre . . .
La Letanía. . .
Día 4─Familia
La familia que tiene la fuerza de Dios, otorga la fuerza al hombre y a todo su país.
Entre los muchos caminos en la vida del hombre, la familia constituye el primer sendero, que por muchos motivos es el más importante y el único, así como cada hombre es único. Es en la familia a donde el hombre nace, crece, se desarrolla, y aprende a las virtudes. La Iglesia abarca a las familias con su preocupación maternal, porque sabe que es la familia la que otorga al hombre la capacidad de alcanzar la plenitud de su existencia.
Oremos: Dios, nuestro Padre, Tu eterno plan de la salvación alcanzó su plenitud cuando Tu amado Hijo llegó a este mundo en el nido de Su Santa Familia, santificando así a todas las familias. Te confiamos a nuestras familias y a todos los hogares para que perdure en ellos la oración, el amor puro, el respeto por la vida, y la preocupación por los jóvenes. Te pedimos humildemente para que otorgues la gloria de los santos al Servidor del Señor, Juan Pablo II, quien fue un defensor incansable de los derechos de la familia. A través de él otórganos la gracia . . . Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.
Padre Nuestro . . ., Ave María. . ., Gloria al Padre . . .
La Letanía. . .
Día 5─Juventud
Tienen que ser exigentes con Uds. mismos, aun si otros no les exijan! Solamente al ser exigentes con Uds. mismos─sin tomar la ruta más fácil─podrán aceptar y realizar la convocación papal: “que sean más”, en vez de “que tengan más”. “Ser más” para los jóvenes del día de hoy significa la perseverancia plena─no pueden resignar de ella─pues de ella depende el futuro de cada uno y de todos. La perseverancia del pulsante testimonio de la fe y de la esperanza.
Oremos: Dios, nuestro Padre, desde nuestra juventud nos has invitado a seguir tu camino. La juventud tiene en Tu hijo un Maestro quien le enseña como amoldar dentro de sí a esa nueva persona que está brotando, a descubrir a su vocación, y a edificar a una civilización basada en el amor. Oremos a Tí por nuestra juventud, para que no se deje esclavizar por ciegos deseos y por amor basado en la mentira. Ojalá el Servidor del Señor, Juan Pablo II─quien buscó a los jóvenes y tanto los amó─pueda hallarse entre los santos y ser su ejemplo y su patrón, y a nosotros danos la gracia . . .Por nuestro Señor Jesucristo . . . Amen.
Padre Nuestro . . ., Ave María . . ., Gloria al Padre . . .
La Letanía . . .
Día 6─Pecado
El sufrimiento más grande de la humanidad y de cada hombre es el pecado. No se puede infligir nada mas doloroso al alma, que zambullirla en un estado de pecado grave.
Oremos: Dios, nuestro Padre, el pecado es el aguijón que causa dolor y mata la vida de Gracia. Pero el sufrimiento─en Tu concepto de lo que es la salvación─ es el camino que nos lleva a Tí. Tu Hijo, debido a Su voluntaria tortura y muerte en la cruz, tomó sobre Sí a todo el mal del pecado y le dió un nuevo sentido al sufrimiento, como parte del amor. En nombre de ese amor de Cristo, quien se sacrificó a sufrir sin culpa, Te pedimos que levantes a Tu altar al Servidor del Señor, Juan Pablo II, quien al servir al pueblo de Dios, llevó consigo el estigma del sufrimiento. A través de su intervención, otórganos la gracia . . . Por nuestro Señor Jesucristo . . . Amen.
Padre Nuestro . . ., Ave María . . ., Gloria al Padre . . .
La Letanía . . .
Día 7─Misericordia
Hoy, mientras de una manera alarmante se potencia en el mundo el egoísmo, la indiferencia, y la falta de sensibilidad, necesitamos tener un sentimiento nuevo de compasión por los sufrimientos y la pobreza del prójimo. El mundo nos pide misericordia.
Oremos: “Jesús, confío en Ti”. Esa oración, muy reconocida y valorada por muchos devotos de la Misericordia Divina, nos estipula claramente como debemos dejar que Tú nos tomes en Tus manos, o Señor, nuestro único Salvador. Tú deseas ardientemente ser amado, y aquel quien cultiva en sí a los sentimientos de Tu Corazón, aprende a crear una civilización de amor. Nos alcanza un simple acto de resignación y entrega a Tí para romper a ese velo de penumbra y tristeza, de la duda y la desesperación. Los rayos de Tu Divina Misericordia traen la esperanza, particularmente a los que se sienten agobiados por el pecado.
O Maria, Madre de Misericordia, haz que siempre quede arraigada en nosotros la confianza que depositamos en Tu Hijo, nuestro Redentor. Ayúdanos también Tú, Santa Faustina, contigo queremos repetir cuando contemplamos el rostro del Divino Redentor: “Jesús, confío en Tí”. Hoy y por los siglos de los siglos. Amen.
Padre nuestro . . ., Ave María. . ., Gloria al Padre . . .
La Letanía . . .
Día 8─María
En el centro de ese misterio, en el núcleo de la fe, esta María. “Soy la servidora (esclava) del Señor, que se cumpla en mí Tu Palabra!”
Oremos: Dios, nuestro Padre, y María, la Madre de Tu Hijo, oigan a nuestras oraciones y quejas: “María, nuestra embajadora, míranos con esos ojos llenos de misericordia. Cédenos a Jesús, el bendito fruto de Tu vientre. Llena de compasión y de gracia eres Tú, nuestra dulce Virgen María!” Agradecemos por las obras de Tu Servidor, Juan Pablo II, quien se entregó totalmente a María, quien cumplió hasta el momento final con la misión que le encargó Jesucristo Resucitado. Recibe a los frutos de su vida y de su servicio y otórgale en el cielo la corona de los santos pastores, y a nosotros danos la gracia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.
Padre nuestro . . ., Ave María . . ., Gloria al Padre . . .
La Letanía . . .
Día 9─Eucharistía
La Eucaristía es el obsequio y el milagro más grande, porque en Ella está contenido el secreto de la muerte y resurrección de Cristo─La Redención del ser humano.
Oremos: Dios, nuestro Padre, Tu Hijo nos amó hasta el final y se ha quedado con nosotros en la Santa Eucaristía. Ojalá el AMEN que decimos al recibir el Cuerpo y Sangre del Señor, nos prepare para servir humildemente a nuestros hermanos, hambrientos de amor. Seas alabado, Dios Padre, con el ejemplo de ese amor que derramó el Servidor de Dios, Juan Pablo II. En la Eucaristía se manifiesta la comunión con la Iglesia de los justos que están en el cielo. Déjanos ver a Juan Pablo II en el grupo de los santos y por su intervención otórganos la gracia . . . Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.
Padre Nuestro . . ., Ave María. . ., Gloria al Padre . . .
La Letanía . . .
Letanía al Venerable Servidor del Señor, Juan Pablo II
Kyrie eleison (Señor, ten piedad de nosotros)
Cristo eleison (Cristo, ten piedad de nosotros)
Kyrie eleison (Señor, ten piedad de nosotros)
Cristo óyenos, Cristo escúchanos
Padre, Dios Celestial, ten piedad de nosotros
Hijo, Dios Redentor del mundo, ten piedad de nosotros
Espíritu Santo, Dios, ten piedad de nosotros
Santa Trinidad, único Dios, ten piedad de nosotros
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros
Servidor del Señor, Juan Pablo II, ruega por nosotros
Perfecto discípulo de Jesús
Abundantemente dotado con los obsequios del Espíritu Santo
Gran Apóstol de la Misericordia Divina
Fiel Hijo de María
Totalmente entregado a la Madre de Dios
Tenaz anunciador del Evangelio
Papa Peregrino
Papa del Mileno
Ejemplo de diligencia
Ejemplo para los sacerdotes
El que adquiere su fuerza de la Eucaristía
Incansable apóstol de la oración
Amante del rosario
El que da fuerza a los que dudan en la fe
El que desea unir a todos los que creen en Jesús
Convertidor de los pecadores
Defensor de la dignidad de cada hombre
Defensor de la vida, desde la concepción hasta la muerte
El que ruega para que los infértiles sean obsequiados con hijos
Amigo de los niños
Amigo de los jóvenes
Portavoz de la familia
Consolador de los que sufren
Sembrador de la Alegría Divina
Gran portavoz de la paz
Orgullo del Pueblo Polaco
Luz de la Santa Iglesia
Para que seamos fieles imitadores de Cristo
Para que seamos fuertes con la fuerza emanada del Espíritu Santo
Para que nos encomendemos a la Madre de Dios
Para que crezcamos en la fe, la esperanza, y el amor
Para que vivamos en armonía dentro de nuestra familia
Para que aprendamos a perdonar
Para que podamos soportar a los sufrimientos
Para que no caigamos en la civilización de la muerte
Para que no tengamos temor, y luchemos valientemente en contra de las tentaciones
Para que ruegues a Dios, o Santo Papa, que nos otorgue la gracia de una muerte feliz
Cordero de Dios que perdonas los pecados del mundo, perdónanos Señor
Cordero de Dios que perdonas los pecados del mundo, escúchanos Señor
Cordero de Dios que perdonas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros
Ruega por nosotros, Honorable Servidor de Dios, Juan Pablo II,
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo
Oremos: Dios nuestro Padre, Tú designaste a Tu Iglesia al Honorable Servidor del Señor, Juan Pablo II, quien guió a los creyentes por el sendero de la salvación. Haz que repitamos su ejemplo. Que lo sigamos a Jesús por el camino que lleva a Tu Reinado. Por Cristo nuestro Señor. Amen.
(traducido del polaco por Jadwiga Orzechowska-Ancaya)
Oración para implorar favores por intercesión del Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II
Oh Trinidad Santa,
Te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de Tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor.
El, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo.
Concédenos, por su intercesión, y si es Tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos.








